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¿Por Qué No Soy Vegetariana? | Cómo la Carne Puede Ser el Alimento Más Sostenible

Antes de que te avalances sobre mi tras leer el título o ver la foto de este artículo, LEE. Lee porque tú y yo estamos en el mismo bando y este artículo NO está atacando el movimiento vegano ni muchísimo menos. LEE.

Es importante aclarar que este artículo habla de la ganadería de pasto. Muchas personas me preguntan cómo puede ser la carne sostenible. La ganadería en masa con animales hacinados que agotan los recursos y producen grandes cantidades de desperdicios, además de ser alimentados con cereales, piensos y granos NO ES sostenible. La ganadería biológica 100% de pasto es otra historia. La historia que te quiero contar aquí.

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Cuando se habla de alimentación estamos entrando en un terreno sensible. Alimentarse significa necesariamente consumir vida para poder vivir y eso, para muchos de nosotros que somos conscientes de nuestro impacto en la Tierra y sus habitantes, supone un dilema moral.

Pero antes de seguir adelante quiero que tengamos siempre presente, durante toda la lectura, un hecho fundamental que he mencionado arriba y es que no solo comer consume vida:

Es estrictamente necesario consumir vida para poder vivir.

 

Muchas personas optan por las dietas vegetarianas y veganas por desagrado de comer animales (y es muy respetable) o con la esperanza de que este modo de alimentarse suponga menos sufrimiento para el planeta y los animales. Y ese nivel de compromiso, que sacrifica nuestro propio interés inmediato en pro de algo que creemos mejor, es todo lo loable que puede ser y tiene todo mi respeto porque la idea es buena (aunque no funcione como quisiéramos). Yo misma, durante 3 años, fui vegetariana en mis adolescencia tardía cuando era algo casi desconocido en España y Colombia donde vivía.

 

Sin embargo hoy en día, y tras haber estudiado, vivido y aprendido mucho más y haberme dedicado al mundo de la salud y la nutrición, me doy cuenta de que, desafortunadamente, esa opción que se promueve como la única opción válida para vivir una vida sin crueldad, no es, ni mucho menos, lo que todos esperábamos que fuera. Es más, en realidad, una alimentación basada solo en plantas puede ser, en la mayoría de los casos, una de las maneras de alimentarnos más destructivas tanto con los recursos de la tierra como con TODOS los seres vivos (y no solo los grandes mamíferos) que en ella habitan.

 

Sé que si nunca has estado expuesta a esta realidad ahora mismo puedas estar enfureciendo (o cuestionándote si me he vuelto loca o si todo lo que has leído y oído es cuestionable) pero si ya tienes algo de información sobre cómo funciona la agricultura de masa, es posible que ya sepas por donde vamos y ya te estés cuestionando (o ya sepas) que lo que te quiero exponer aquí es un hecho y una verdad factible.

 

 

¿Por qué no comer carne no es la solución?

 

Antes que nada quiero que sepas que este artículo NO ES un ataque contra el vegetarianismo ni el veganismo (nunca podría faltar al respeto a aquellos que hacen las cosas por un impulso de amor y empatía con la VIDA). Lo que quiero aquí es empezar a difundir un mensaje que ya está empezando a tomar fuertes raíces en el mundo anglosajón pero del que hay poca referencia y de poca calidad en español:

Que el alimentarse de productos vegetales NO ES, ni mucho menos ni por sí misma, la solución al problema de la sobreexplotación de la tierra, de los animales ni significa vivir libre de crueldad. 

 

Lo que quiero aquí es ayudarnos a todos los que vivimos vidas con propósito y empatía, veganos o no, a entender DE VERDAD cómo SÍ podemos ayudar a la tierra y a sus habitantes a regenerarse y prosperar. A ser capaces de vivir en armonía con la VIDA y con la muerte de una manera sostenible, ética y realmente libre de crueldad. Y no, consumir vida para vivir no es intrínsecamente cruel. Lo que es cruel es la indiferencia y la explotación de recursos y seres vivos de todas las especies sin ningún respeto ni miramiento como si la vida no importara y fuera una simple transacción en el supermercado.

 

Remarco mucho lo de todas las especies porque ahí reside el problema y la razón por la que el V/V (Vegetarianismo/Veganismo) por sí mismo no funciona para salvar la vida y el planeta (aunque es un paso grande en la dirección correcta: la del respeto y consideración por la vida y las consecuencias de lo que elegimos):

 

  • Nuestra agricultura se basa en cultivos anuales. Estos cultivos (arroz, cereales, legumbres, granos, maíz, soja, etc.) se cultivan y cosechan una vez al año. Esto quiere decir que la tierra está constantemente y sin descanso siendo explotada por el hombre. Eso significa que la tierra produce sin descanso, pierde la fertilidad, se alteran las bacterias de la tierra, indispensables para la vida de todos los animales de la región y la NUESTRA, aniquilación y/o ataque de todos los organismos que viven en esa tierra (la tierra es el medio con más biodiversidad del planeta), contaminación de la misma, los animales y el agua por pesticidas y abonos químicos (la agricultura de masa usa abonos químicos en vez de boñiga y otros), cambios a un PH no fértil por exceso de riego y productividad, impacto al cambio climático debido a la alteración de la capa superficial de la tierra (que ya no absorbe ni refleja la radiación solar como debiera), problemas derivados de los cultivos modificados genéticamente, etc.

 

  • Arar los campos es la causa principal del exceso de contaminación por CO2 y un gran contribuidor a las innundaciones. En los campos arados el suelo solo puede absorber, como máximo, alrededor de 1-1/2 pulgadas de lluvia en una hora. Un pasto permanente, sin embargo, puede absorber hasta 7 pulgadas de lluvia en una hora.

 

  • Los V/V tienen razón en su argumento ambiental contra la carne de vacuno de producción masiva: la forma altamente industrializada en que criamos a la mayoría del ganado no es saludable y es extremadamente insostenible. Empezando porque ese ganado, en vez de ser alimentado con pasto se alimenta con maíz, soja, cereales y granos.

 

  • Un campo de maíz, soja, granos, etc. es un cementerio: nada puede crecer ni vivir en él a parte del cultivo para el que está destinado. Y para transformar esa tierra en campos de cultivo, la deforestación a la que ha sido sometida es algo brutal. Y eso no solo afecta a los árboles que han sido talados para crear campos de cultivo, si no que acaba con los hábitats de millones de especies que ya no pueden vivir ni encontrar alimento en lo que antes era su hogar. Este es el motivo por el cual pensar que no comer animales es la solución, puede ser una visión cerrada del problema real: no estamos comiendo a la vaca o al cerdo, pero estamos acabando con millones de vidas para consumir esa planta que comemos en lugar de comer a la vaca o al cerdo.

 

  • Teniendo en cuenta los últimos dos puntos volvemos a lo mismo: no importa si es la vaca o la persona quien consume los productos de estas plantaciones. Simplemente hay que acabar con esta forma de monocultivo anual altamente perjudicial (sin mencionar que maíz, soja, granos y cereales tampoco son alimentos saludables y producen cantidad de inflamación y enfermedades hormonales y metabólicas a los humanos y al ganado).

 

  • Un campo de cultivo convencional de maíz o soja es una fuente importante de contaminación del agua y del aire por gases de efecto invernadero. Sin embargo un pastizal permanente (es decir, un campo sin tocar por el humano y sin labrar) es una bomba de biodiversidad que se auto-renueva continuamente y que empuja los gases de carbono hacia el suelo donde aumentan la fertilidad y reconstruyen la capa superior del suelo. Según un reciente artículo del Scientific American “Future Farming: A Return to Roots?”, La producción de cultivos anuales de maíz y soja liberan carbono a una tasa de alrededor de 1,000 libras por acre, mientras que los pastizales perennes pueden almacenar carbono en, aproximadamente, la misma tasa.

 

  • Visto esto, si convirtiéramos tan solo la mitad de los campos de maíz y soja de EE. UU. en pastos (en los que rumiaran animales de cría biológica controlada), podríamos reducir las emisiones de carbono en unos 65 billones de kilos. ¡Suficiente para compensar las emisiones de todos los automóviles, camiones y otros vehículos del planeta!

 

  • Biológico o no, hay que controlar pestes. Todo cultivo tiene que ser protegido contra las pestes de un modo u otro. Las “pestes” (no solo insectos, también caracoles, aves y pequeños mamíferos) también son seres vivos que han de ser exterminados para que podamos comer plantas. Veganos o no, tenemos que matar a toda clase de seres vivos para comer.

 

  • No hay barbecho. A principios del siglo XX los agricultores sabían que dejar sus tierras en descanso (barbecho) era fundamental para poder cultivar y ser sostenible: en barbecho la tierra se deja sin labrar y esta se recupera y con ella los animales de la zona. Eso es imposible con los cultivos anuales.

 

  • Los aguacates, las bananas, el cacao por ejemplo (por mencionar algunos alimentos muy de moda), son los causantes del mayor daño medioambiental actual. Esto es porque la demanda es TAN elevada que los agricultores están dispuestos (por necesidad la mayoría de las veces) a hacer lo que haga falta con tal de producirlos. El aguacate, por ejemplo, es responsable de la deforestación de 1/3 de los bosques de México (el país que más los produce) a la vez que lo propios mexicanos ya no pueden pagar la libra de aguacate de lo cara que está, los cultivos se saturan de pesticidas para evitar perder la cosecha (acabando con todas las formas de vida) y los recolectores trabajan prácticamente en esclavitud. Por no hablar de los casi 300 litros de agua que requiere cultivar 2 aguacates.

 

  • La tierra sin animales se vuelve estéril. Ya hemos visto que en las tierras de cultivo anual no puede vivir ningún otro animal ni ser vivo. Quizás no lo sepas pero la tierra no solo necesita abono hecho de materiales orgánicos y estiércol. La tierra necesita sangre, tejidos animales y huesos para poder ser fértil. Sí. Incluso los cultivos biológicos y “veganos” requieren y necesitan sin excepción ser abonados con sangre y restos animales. O nuestras lechugas nunca jamás crecerían y, si lo hicieran, estarían completamente vacías de nutrientes. La vida se alimenta de la vida. Este último punto remarca aun más la realidad de que es imposible vivir sin matar o usar de algún modo la muerte de otro ser vivo para sobrevivir nosotros.

 

 

Por último, conducir nuestro coche, usar nuestro teléfono de plástico, nuestros aparatos a batería, tejidos artificiales… todos contribuyen al impacto ambiental y todos han requerido previamente muerte y deforestación para llegar a nuestras manos. Incluso el suéter vegano de poliester reciclado de botellas de plástico, cuando se lava, llena los acuíferos de microscópicas bolitas plásticas que matan la vida marina.

Es imposible vivir sin consumir vida. Cada minuto de nuestras vidas requiere y produce destrucción. Esto no es una actitud derrotista. Es el ciclo natural de la vida y la muerte. El problema está en el desequilibrio y la falta total de respeto.

Todos, V/V o no, somos parte del problema y todos podemos hacer mucho más de lo que se nos ha dicho hasta ahora.

 

 

Cómo vivir entonces

 

¿Estoy diciendo entonces que no podemos vivir ni hacer nada ni comer nada? Para nada. Precisamente me estoy alejando de los movimientos extremistas que retratan este gigantesco problema de forma simplificada haciéndonos creer que solo existe una solución y que es tan fácil como no comer animales (y ojo que no todos los V/V son extremistas. Me tengo que andar con pies de plomo en este artículo).

El problema es complejo y la solución es compleja pero es posible. Y requiere que hagamos la paces con la MUERTE como parte de la vida y que aprendamos a respetar la VIDA (y la muerte) de todo lo que nos rodea.

 

La solución está en nosotros y, bajo mi punto de vista, con lo que he explicado, creo profundamente que la solución no está en alimentarse de plantas. Ojalá fuera de verdad así de sencillo.

Ser vegetariano o vegano, en su significado más original, significa vivir sin crueldad y/o de la manera más sostenible. Ya hemos visto que hacer esto a la perfección es imposible. Entonces busquemos una solución práctica y real:

¿Cuál sería la forma más ética, sostenible y menos cruel posible de vivir? Probablemente vivir en el campo comiendo solo lo que recolectamos de la naturaleza (sin sembrar nada) y lo que cazamos en libertad para consumo propio.

A partir de ahí, siendo ese el estado más sostenible imaginable, tomemos esta idea como punto de partida para adaptar nuestra vida del siglo XXI lo más posible a ella.

 

Quizás no lo sepas, pero la caza responsable y la agricultura perenne de pastos y arbustos es lo que más se acerca a esto. Tener a un número controlado en tamaño (no masificado) de animales de pasto en pastos no cultivados (salvajes) es un sistema absolutamente auto-sostenible, auto-reciclable y de bajo impacto: los animales viven en ese terreno de manera natural, las especies de siempre no ven alterado su hábtitat ni tienen que migrar a la fuerza ni son exterminadas ni amenazadas y la acción del ganado de comer la hierba y dejar en ella su estiércol en cantidad controlada – porque no está masificado – y, sí, también su cuerpo y sangre en descomposición cuando mueren, hacen que esta tierra y el ecosistema prosperen con vida y fertilidad.

Es por eso que Drew French titula su artículo: “Vacuno de pasto. El alimento más vegano del supermercado.” Porque el sufrimiento, la muerte y la destrucción que causa una ganadería 100% de pasto es el más mínimo posible. Como lo explica él muy bien su artículo – el cual me ha dado permiso para traducir y publicar porque explica perfectamente lo que quiero exponer – la muerte, impacto ambiental y sufrimiento per capita de comer carne criada 100% con pasto, a ser posible comprada directamente al ganadero, es muchísimo menor que cuando comemos vegetales de cultivos anuales.

 

La manera más responsable, ética y sostenible en la que podemos pensar los que estamos intentando apoyar esta realidad, es una alimentación LOCAL basada en vegetales biológicos, de comercio justo o directamente del agricultor y carnes, huevos y lácteos de animales 100% criados en pastos (lo cual también implica que son animales criados en libertad, en pequeños grupos y de manera ética y biológica y sostenible también para el ganadero).

 

 

¿Cuál es mi responsabilidad?

 

Sí, comprar este tipo de alimentos es más caro, pero es que la comida barata es lo que nos está enfermando a nosotros y al planeta. Hay que acabar con la idea de la comida barata y acabar con los subsidios millonarios a cultivos como el maíz y el azúcar. A principios del siglo XX las familias gastaban la mayoría de sus ingresos en alimentos y solo un 10% en tratamientos médicos. Hoy en día esas cifras se han invertido.

La comida barata es lo que está detrás de los problemas que todos queremos solucionar. Si no puedes permitirte siempre este alto estándar de alimentación NO TE SIENTAS DEGRADADA NI CULPABLE. Cada uno hacemos lo y cuanto podemos. Lo más importante es vivir consciente y hacer siempre la mejor elección que podamos con lo que tenemos: empieza por dejar de comprar “alimentos” procesados y envasados los cuales están en un 99% hechos a base de maíz, soja y azúcar, los cultivos más destructivos que existen hoy en día (sí, peor que la destrucción de los cultivos del aceite de palma).

En vez de eso ve a los costados de los supermercados donde están las carnes, huevos y lácteos ecológicos y los vegetales frescos y congelados. Empieza por ahí. Ya es un GRAN paso y un voto. Cada voto que emitimos al comprar estos artículos es un paso adelante a la normalización de estos alimentos y, por lo tanto, a la reducción de su precio y que estén disponibles en más sitios.

Cuando te lo puedas permitir, consume el más alto estándar que puedas y, a ser posible, ve a los mercados de tu localidad donde puedas comprar directamente del agricultor o ganadero. Busca granjas en tu zona a través de internet. En algunos países esto es complicado pero en otros (como el Reino Unido donde vivo) es bastante sencillo y hay mucho donde elegir.

 

Finalmente, si vives en una ciudad que lo permita, (como varias de Europa, Canadá y USA), busca compañías y apps online que se dedican a vender exclusivamente este tipo de alimentos. Ellos actúan como único intermediario entre el agricultor y tú y se aseguran de trabajar solo con granjas ecológicas y/o de cría en pasto.

Los alimentos llegan a tu puerta desde granjas de tu zona – no han viajado miles de kilómetros – muchas veces en furgonetas eléctricas, sin bolsas ni empaquetados plásticos, frescos, responsables, con CERO desperdicio (ya que los granjeros solo envían cuando alguien compra y no antes) y además pagan la mayor parte del precio (un 75%) al granjero (los supermercados usualmente pagan solo un 10% o menos).

 

Así es como compramos en mi casa. No quiero mencionar nombres aquí por no hacer publicidad en este artículo, pero si es algo que te interesa puedo escribir sobre ello. Déjamelo saber.

 

Por cierto, es verdad, en una alimentación cetogénica consumimos aguacates y/o productos del coco de forma habitual. Pero al mismo tiempo no estamos consumiendo ninguno de los cultivos destructivos de los que hablábamos arriba al tiempo que hacemos lo mejor posible para que nuestros aguacates y cocos sean biológicos y de comercio justo y, por supuesto, promovemos y compramos carnes biológicas de pasto.

 

Si te resulta completamente imposible comer animales porque de verdad no te gustan o no puedes con la idea moral, no quiero que te sientas atacada o perdida en “¿qué hago ahora?” Aquí cabemos todos y, como he dicho antes, estamos en el mismo bando: el de que querer hacer lo mejor posible por la vida y la tierra. Ahora tienes más herramientas para decidir de verdad qué comer y cómo comprarlo.

Y si te sentías mal porque pensabas que no siendo V/V eras el antítesis completo de la responsabilidad ética y que era imposible comer carne y respetar la vida y los animales, espero que esta nueva perspectiva te interese, te quite la culpa que todo el mundo parece querer poner en los demás, y te haga tomar real responsabilidad de la carne y los vegetales que comes. Porque comer carne puede ser lo más vegano que existe.

 

Como explica la doctora Diana Rodgers en su blog Sustainabledish.com y en su próximo documental “Kale Vs. Cow” (“Kale contra Vaca”) “It’s NOT the cow, it’s the HOW” (“No es la vaca, es el COMO”).

 

 

Practica la compasión, la auto-compasión, el no shaming, no bulling

 

Lo más importante es que, por favor, no alienemos a aquellos que no son vegerianos/veganos dando por hecho que esa es la única y verdadera solución y que todo aquel que coma carne es un completo egoísta insensible.

Y dejemos de hacer que la gente piense que le está haciendo un favor a su salud al eliminar la carne y productos animales cuando, en realidad, una dieta V/V requiere de una supervisión y suplementación muy especiales para evitar problemas hormonales y metabólicos (se puede lograr pero lo que quiero decir es que V/V no es automáticamente y por sí solo saludable y completo).

El ser humano ha consumido animales desde el principio de la evolución y es lo que nuestros genes reconoce como comida y nutrientes. Siempre y cuando no sea carne criada en hacinamiento y con antibióticos, hormonas y alimentada de cereales, maíz y legumbres.

 

Tengo cantidad de amigos veganos/vegetarianos que agradecen el movimiento de los omnívoros responsables, pero muchas veces, las partes más radicales, nos hacen daño a todos los defensores del planeta al alienar completamente todo aquello que no sea lo que consideran la única solución (que no es tal). Esto es lo que en inglés se llama “shaming” y es algo en lo que no debemos embarcarnos contra otros seres humanos que también están intentando hacer las cosas bien según sus posibilidades.

De nuevo: aquí estamos todos en el mismo bando. Todos los que nos preocupamos por estas cosas queremos vivir sostenible y responsablemente y, a la vez, ser buenos con nuestra salud.

Apliquemos el shaming solo para aquello que sea deliberadamente malicioso.

 

Por cierto, el tema de la salud es otro que debo tratar en otro artículo para explicar por qué una dieta V/V no es la más saludable como se promueve como tampoco comer carne y grasa animal es peligroso ni malo para la salud como se ha dicho por 50 años.

 

El secreto no está en comer o no animales. Eso es una elección personal y lo bueno es que ambos modos de alimentación pueden ser tan éticos, equilibrados y sostenibles como nosotros estemos dispuestos a hacerlos. El secreto está en que el ser humano ha perdido el respeto por la vida en general y que no se nos cuenta la historia completa de cómo son de verdad las cosas.

Cuando no sabemos de dónde viene nuestra comida, es imposible saber lo que nuestros hábitos alimenticios están provocando.

 

Este es el “omnivorismo” responsable. La razón por la que no soy vegetariana y como productos animales a diario como mi salud y genes me piden. Ahora es indispensable que leas el artículo traducido del inglés de Drew French aquí. Él lo explica todo mucho mejor y te va a dar las claves REALES para una sostenibilidad y ética en linea con nuestras vidas en el siglo XXI.

GRACIAS porque te importan otras vidas y la tuya lo suficiente y eres consciente de tu propia huella de carbón. Estamos todos juntos en esto. Vamos a encontrar la mejor solución a la salud del planeta y de los humanos a la que puedan unirse la mayoría de personas sin sentirse alienadas.

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Terapeuta nutricional titulada, experta en Planificación Familiar Sin Hormonas y deportista fat fueled! A través de sus estudios en terapia nutricional, hormonas femeninas y fertilidad, Ximena ha ayudado a decenas de personas a optimizar su ADN, salud, hormonas, fertilidad y peso, deshaciéndose de la enfermedad. Ximena adapta la alimentación Keto/Low Carb a las mujeres con su protocolo Keto-Evolucionada® y se auto confiesa abanderada de los ciclos femeninos REALES y guerrera contra el azúcar!

Este es el artículo de Drew French sobre la sostenibilidad de la carne criada con pasto y el impacto de la agricultura. No es el único escritor hablando del tema pero es uno de los artículos mejor escritos que he encontrado.

Ha sido traducido al español por mi con permiso del autor.

También te recomiendo este de Dawn Gifford (en inglés) sobre cómo la ganadería de pasto puede ayudar a mejorar el cambio climático

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